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La biodiversidad también alimenta: conozca la plataforma que visibiliza la amplia riqueza alimentaria y desconocida de Colombia

Bogotá, mayo de 2026. Colombia alberga más de la mitad de las plantas comestibles conocidas por la humanidad. Sin embargo, de las 3.805 especies identificadas en su territorio, solo 198 se consumen o comercializan actualmente. El resto permanece ignorado, subutilizado, olvidado.

Con ese dato como punto de partida, la plataforma Sabores Bio lanza «La biodiversidad que alimenta»: una nueva sección dedicada a visibilizar los ingredientes, especies y saberes alimentarios que hacen parte de la enorme riqueza biocultural del país.

La evidencia científica (Real Jardín Botánico de Kew, 2022) revela la magnitud de la biodiversidad alimentaria que Colombia tiene:

  • De 7.039 especies de plantas comestibles registradas en el mundo, 3.805 tienen presencia en Colombia — más de la mitad. 
  • El 73,8% de esas especies son nativas del país.
  • 146 especies (3,8%) son endémicas: no existen en ningún otro lugar del planeta.
  • Colombia ocupa el cuarto lugar entre los países más biodiversos del mundo.

A nivel global, el panorama también evidencia una fuerte pérdida de diversidad alimentaria:

  • La humanidad podría alimentarse de hasta 30.000 especies comestibles, pero actualmente utiliza alrededor de 200.
  • Tres cultivos —arroz, trigo y maíz— aportan más del 50 % de las calorías consumidas en el mundo.

Estas cifras evidencian la necesidad urgente de recuperar, valorar y diversificar la biodiversidad alimentaria como base para sistemas alimentarios más diversos, resilientes y regenerativos.

En este contexto nace “La biodiversidad que alimenta”, una apuesta por reconocer y acercar a las personas a ingredientes, especies y tradiciones culinarias que representan una oportunidad para transformar la relación entre alimentación, territorio y biodiversidad.

Para esta primera edición, se visibiliza la enorme riqueza de especies e ingredientes como el barbatusca, el achiote, la uva camarona, el copoazú, la coca, el chontaduro, el balú, el açaí o naidí, el arazá, el bocachico, el orejero, el guáimaro y el camajón; alimentos que reflejan la diversidad biológica y cultural del país, así como los saberes ancestrales, prácticas productivas y tradiciones culinarias que han permitido conservarlos generación tras generación.

Qué es Sabores Bio

«La biodiversidad que alimenta» hace parte de Sabores Bio, una plataforma abierta que conecta restaurantes, proveedores y comensales comprometidos con transformar la forma en que se producen, cocinan y consumen los alimentos. La iniciativa busca visibilizar cocinas que trabajan por el bienestar de las personas, la salud del planeta y la regeneración de los territorios. Sabores Bio es una plataforma de gobernanza compartida. La co-lideran cocineros, la Coalición para la Alimentación y el Uso del Suelo (FOLU Colombia), E3 – Ecología, Economía y Ética, el Ministerio de Cultura, el Instituto Humboldt, WWF Colombia y Slow Food, en procesos orientados a fortalecer la cultura alimentaria, la biodiversidad y la regeneración en los territorios.

Una apuesta por la gastronomía como herramienta de transformación

Con el lanzamiento de «La biodiversidad que alimenta», Sabores Bio reafirma su apuesta por posicionar las cocinas como una herramienta de conservación y transformación cultural — conectando a más personas con la riqueza alimentaria de Colombia y con quienes la hacen posible desde los territorios. Conozca más sobre “La biodiversidad que alimenta”

Claudia Martínez, directora de E3-Ecología, Economía y Ética, y FOLU Colombia: “Tenemos una despensa extraordinaria y la estamos dejando perder. Sabores Bio invita a conocer nuestra biodiversidad, valorarla y volver a conectar la alimentación con los territorios, los saberes y la biodiversidad. La cocina es uno de los puentes más poderosos entre las personas y la biodiversidad, y también una herramienta clave para transformar los sistemas alimentarios hacia modelos más diversos, resilientes y regenerativos”.

Klaudia Cárdenas B., investigadora del Centro de Apropiación Social con enfoque de restauración socioecológica, medios de vida y ecosistemas culinarios del Instituto Humboldt: “Cada ingrediente nativo, cada práctica alimentaria y cada saber culinario fortalecen la gestión integral de la biodiversidad y mantienen vivas las relaciones bioculturales entre las comunidades y sus ecosistemas. Proteger los saberes y sabores de Colombia es también salvaguardar el acervo biocultural que expresa nuestra diversidad, nuestra memoria y nuestras formas de habitar el territorio”.

Liliana Vargas, integrante del equipo de la oficina para América Latina y el Caribe de Slow Food y secretaría ejecutiva la red en Colombia: “Colombia es un país altamente biodiverso, con una posibilidad inmensa de alimentarnos a todos con ella, pero hemos visto en los últimos años como nuestras dietas se han venido reduciendo a un número limitado de alimentos, también nos hemos vuelto altamente dependientes de los alimentos importados y tenemos nuestros mercado inundados con comestibles ultraprocesados, esto desincentiva la labor de campesinos y campesinas para cultivar y nos limita el poder tener esta biodiversidad para alimentarnos”.

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